domingo 6 de abril de 2008

Una rosa para la más hermosa

Para tatiana

Al amanecer, un día de lluvia, saldré al campo
llevaré conmigo en la vieja bolsita aquella semilla de rosal
que un anciano mendigo una vez me obsequió.
Caminaré pensativo hasta llegar a lo más alto de la colina;
una vez allí, todo empapado, cavaré un pequeño hoyo
y depositaré con cuidado aquella diminuta semilla

Todos los días, al atardecer, me iré a visitarla
llevaré una alforja de agua y un afilado cuchillo:
el agua su sed calmará,
el cuchillo de la mala hierba la librará.

Y cuando haya nacido la primera rosa,
la arrancaré con asombroso cuidado
y volveré feliz por el camino y en mis manos aquel regalo
hasta llegar a la puertita de tu dulce hogar
donde llamaré a suaves golpecitos y saldrás tú
y con el permiso de Dios te la entregaré
mientras en lo más alto los ángeles observarán
a la más hermosa de las creaciones
inhalar el perfume delicioso de una preciosa rosa…