Tengo a Hugo de maestro, su voz resuena en mi alma
con mil suspiros de noble poeta en lo más alto del firmamento,
como truenos que estremecen a un niño indefenso
que levanta la cabeza al ver al guía recibir su eterna palma
con ojos tristes y sollozos pero con un corazón contento.
He aprendido en la vida un poco, del maestro sus ideales
y mas del cielo un don he recibido, la nobleza de mi ser
contentarme ahora por mis logros es un porvenir
mi corazón ahora clama el amor de una hermosa mujer
Tatiana es su lindo nombre, ella calma todos mis raudales
Tengo la mirada de un niño feliz que golpea su juguete
mientras me leen una fábula azul del bosque temeroso.
Soy aquel pequeño que corre cuando le persigue su madre
para increparle una inocente travesura de reventar un cohete
instalado debajo de la silla de un visitante chinchoso
No quiero terminar estos versos así por así
sin casi nada que decir ni agregar de mi maestro,
lo que mis versos dicen es que niña, mi NiNia tAtY
eres la rosa dulce de un jardín colgante
y yo soy aquella gota de rocío que se posa sobre ti
domingo 6 de abril de 2008
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