Pero ahora yo estaba en otra ciudad, y el único medio para poder conversar con ella era el Messenger.
La esperaba, pues sabía que en algun momento se iba a conectar. Mientras tanto me ponía a oir un poco de música, y no venía nada mal esa canción de moda que sonaba a cada instante, la de Reik y que no paraba de cantantarlo en mi mente para que nadie me oyera....
Yo quisiera ser ése por quien tú te desvelas y te desesperas
Yo quisiera ser tu llanto... ése que viene de tus sentimientos
Yo quisiera ser ése por quien tu despertaras ilusionada
Yo quisiera que vivieras de mí siempre enamorada
Pero no vino, no se conecto. Sin sentirme triste, la escribi diciendole que la esperé, que la extrañaba, y que mañana volvería como siempre. Regresé tarareando esa canción, caminando por la vereda de la calle, mientras la llovizna de verano me empapaba el rostro y la ropa.
Esa semana no volvió a entrar, pero yo me escape de clases cada noche, sin pensar mucho en la nota que me pondrían(al final aprobé porque el profe era mi pata... mentira!! saque buenas notas, preguntenle al chino Wong. Fue mi compañero de examen, ya que los examenes eran a dúo), y sólo en mi mente estaba aquel día en que la conocí, el sonido de su voz, la sencillez de su mirada, la suavidad de su ser; y me conectaba a internet a esperarla.
La otra semana ella entró casi todos los días. Y yo me fugué de clases como siempre para encontrarla en el Messenger.
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