lunes 21 de julio de 2008

Peñasco

si miraramos los dos hacia donde termina el mar
en el frío anochecer de un solitario crepúsculo
hablaríamos de todo un poco, de las grandezas de la vida
del fin del cielo, de las luces nocturnas, de las voces marinas
y ni el frío, ni el viento, ni la humedad ni el rugido del mar
callaría nuestra amor, lo grande que es amar

sentados juntitos al borde de un negro peñasco
mientras tú me dices: "jose te amo", tus manos con las mías
yo te digo: "tatiana eres el amor de mi vida"
y la estrella solitaria se hunde brillando en oro
y nuestros rostros se dibujan relucientes al devenir de las olas

tatiana, si encontraramos un pequeña embarcación
iríamos no se a dónde pero lejos de la ciudad
a encontrar un pedazo de tierra, un lugar de paz
para vivir felices, juntos y en libertad
donde cultive un lindo jardín de hermosas flores
y cada noche te lleve a tí un obsequio de mi producción
para expresarte todo mi amor, toda mi ilusión.