Un hermoso día de diciembre, en una noche mágica, mientras paseaba la reina por el jardín de los sueños, se encontró con un joven plebeyo… fue como si el cielo nocturno iluminara a ambos; en sus ojos se veían la claridad de la noche… el amor puro e infinito…
Después parecía que ya no se encontrarían más… ella porque era la reina, y el porque tenía que ir lejos y además era un simple plebeyo…
Un día el joven plebeyo le escribió una carta y la envió con una paloma mensajera.
La reina cuando la recibió se emociono mucho, pues sabia de quien era, y en su corazón guardaba todas las lindas palabras que el joven plebeyo le escribía… ella también le escribió… y el joven plebeyo al leer esas palabras que caían gota a gota en el papel, no dejaba de pensar en su reina… cada noche, cada día, a cada instante… el pensaba en ella… se imaginaba llegar a verla nuevamente, se decía así mismo que pronto iría a ella, y a pesar que tenia un temor en su corazón nunca dejaba de pensar en su reina, pues la amaba con todo su corazón.
Un buen día el se despertó decidido, y partió hacia el castillo de la reina… y sin pensarlo mucho toco la puerta y salió ella… ella… la reina de sus sueños… y se sentaron en el balcón a conversar… y conversaban de todo, como si entre ellos se leyeran las cartas que por mucho tiempo se habían escrito… y el estaba tan absorto en ella, tan encantado… tan enamorado… y ella estaba tan atenta con el, tan alegre, tan feliz… que nada en ellos podía distraer ese momento tan infinito… el joven era el plebeyo mas feliz del mundo… y ella, la reina mas feliz de la tierra. Y así
, mientras los dos se contaban sus quimeras, sus ideales y sus sueños… el le declaro todo su amor pero ella se puso a llorar, y le dijo que no… El joven plebeyo se puso triste pero nunca perdió la fe de que su reina le correspondiera... lucho por el amor de su reina con toda sus fuerzas… y a pesar de que ella la amaba era difícil que el amor encendiera su llama en ellos…
Pero una noche el joven volvió, con su mirada ralita y tierna, su pelo desordenado y ella mientras conversaban en un banco colgante del jardín de los sueños, le dijo que si… un si verdadero, un si que venia de lo mas profundo de su corazón… y que termino en el beso mas dulce y tierno que jamás se haya dado… ¡oh… el amor es lo mas sagrado que existe! ¡Nada ni nadie puede detener la fuerza del amor… !
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